Qué no comer durante la lactancia: Los mitos de los alimentos que pueden afectar a tu bebé
Es mediodía y comes lo que alcanzaste a preparar. Más tarde tu bebé se muestra inquieto, cuesta trabajo que se calme y vuelve a pedir pecho poco después. No sabes si fue coincidencia, si es parte del día o si lo que comiste influyó en cómo se siente. Entonces aparece una de las preguntas más comunes durante la lactancia: qué no comer durante la lactancia.
El cuerpo de tu bebé responde, tú observas patrones y buscas sentido en lo que está ocurriendo. La alimentación durante la lactancia no debe vivirse como una serie de reglas rígidas, sino como un proceso que se va leyendo con presencia y comprensión.
En Centro Luneta acompañamos a familias para que puedan tomar decisiones informadas sin vivir la lactancia desde la restricción constante. Si necesitas apoyo personalizado, puedes apoyarte en una asesora de lactancia, complementar la evaluación con nutrición infantil o conocer nuestro enfoque integral en nutrición pediátrica y terapias infantiles.

Por qué la alimentación materna importa durante la lactancia
Durante la lactancia, lo que comes influye principalmente en tu bienestar físico y energético, lo que a su vez sostiene el proceso de alimentar a tu bebé. Lo que ingieres también puede modificar el sabor u olor de la leche en pequeñas variaciones, y algunos bebés responden de forma distinta a esos cambios.
Según experiencias y opiniones recogidas en madres y profesionales de la salud que participaron en un estudio sobre alimentos que las mujeres evitan al amamantar, muchas restricciones alimentarias no se basan en efectos clínicos claros sino en creencias culturales o personales que no siempre están respaldadas por evidencia directa. Por esa razón, más que hablar de alimentos prohibidos, hoy se trata de observar lo que ocurre en el cuerpo de tu bebé y aprender a leer las señales que él te da.
¿Qué alimentos evitar durante la lactancia?
No existe una lista universal de alimentos que todas las personas que dan de pecho deban evitar. Sin embargo, hay grupos de alimentos que puedes observar con mayor atención, especialmente si notas que coinciden con ciertos comportamientos en tu bebé.
Café, refrescos y alcohol
La cafeína puede pasar a la leche en pequeñas cantidades. Algunas mamás notan que un consumo elevado de café de olla, refrescos de cola o bebidas energéticas coincide con mayor inquietud o sueño irregular en sus bebés. Si notas este patrón de forma consistente, puede ser útil observar cómo te sientes tú también y reducir la cantidad.
El alcohol también pasa a la leche. Si decides consumirlo, hacerlo en pequeñas cantidades y con tiempos de espera antes de amamantar nuevamente puede ayudar a evitar efectos que algunos bebés podrían percibir.
Comidas picantes o con condimentos fuertes
Comer picante durante la lactancia no está prohibido. Chile, salsas picantes, orégano o condimentos intensos pueden modificar el sabor de la leche y algunos bebés reaccionan evitándola temporalmente o con mayor inquietud. Esto no ocurre en todos los casos, pero es una señal que puedes observar y registrar si se repite.
Alimentos que pueden causar gases o cólicos
Existe la creencia de que alimentos como frijoles, col, cebolla o lácteos “pasan” gases a través de la leche. La realidad es que los gases no se transfieren directamente por la leche materna. Los cólicos suelen estar más relacionados con la maduración del sistema digestivo del bebé y con la forma en la que se alimenta, más que con un alimento específico.
Si notas que un alimento coincide repetidamente con malestar más intenso que el habitual, puedes observar cómo se presenta ese patrón antes de tomar decisiones alimentarias

Qué sí puedes comer sin problema: Dieta durante la lactancia
El enfoque actual sobre alimentación durante la lactancia sugiere que una dieta variada y equilibrada suele ser más beneficiosa que una dieta restrictiva sin base observable. Incluir verduras, frutas, proteínas magras, grasas saludables y carbohidratos complejos aporta energía y micronutrientes importantes para tu cuerpo sin necesidad de eliminar grupos enteros de alimentos.
Comer suficiente y variado también apoya tu bienestar general y tu recuperación posparto, lo que a su vez influye en cómo vives la lactancia día a día.
Mitos comunes sobre la comida en la lactancia
Algunas creencias populares pueden estar muy arraigadas, como que:
- El picante “corta la leche”
- El chocolate siempre causa cólicos
- Comer más significa producir más leche
Estas ideas suelen transmitirse de generación en generación o aparecen en redes sociales, pero no cuentan con un respaldo clínico sólido. La producción de leche está determinada principalmente por la frecuencia y eficacia de las tomas, más que por una dieta específica.
Por eso, más que prohibir alimentos, lo que suele funcionar es observar y registrar patrones, con acompañamiento profesional si es necesario.
Cuándo buscar asesoría profesional
Cuando las dudas persisten o las señales no son claras, observar el proceso con apoyo profesional puede aportar mucha claridad. Una asesora de lactancia puede ayudarte a leer cómo se organizan las tomas, evaluar el agarre, y entender si hay relación entre tus alimentos y las respuestas de tu bebé. El pediatra, por su parte, evalúa el crecimiento, el estado general y descarta causas médicas.
En algunos casos, integrar la mirada de nutrición infantil permite ajustar la alimentación sin caer en restricciones innecesarias, cuidando tanto al bebé como a la madre.
En Centro Luneta acompañamos a las familias para que la lactancia no se viva desde el miedo a comer mal, sino desde la observación, la información clara y el cuidado integral del proceso. Si notas que algo en la alimentación está generando malestar repetido en tu bebé o quieres apoyo para interpretar las señales del día a día, puedes apoyarte en una asesora de lactancia o explorar apoyos adicionales como nutrición infantil.

Hola, somos Macarena y Karla, y creamos Centro Luneta
Un espacio diseñado para niños y padres de familia en el que se sientan acompañados y apoyados en cada etapa para explotar el potencial de cada niño de manera adecuada.







